[Nº 21] Venezuela en la encrucijada

5 11 2010

Los resultados electorales  del 26 de septiembre en la República Bolivariana de Venezuela generaron una mayoría de 98 diputados al PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), 65 escaños a la oposición, Mesa de Unidad Democrática (MUD), mientras que el Partido Patria para Todos (PPT) – antigua alianza del PSUV – obtenía 2 diputados, creando una correlación de fuerzas favorable al partido de gobierno, que deberá negociar con el PPT y/o diputados del MUD, para alcanzar la mayoría calificada de 3/5, que le permitiría elaborar algún tipo de leyes especiales y otras iniciativas legislativas; además deberá combatir a los elementos oportunistas y arribistas del PSUV que la derecha oligarca intentará corromper con lisonjas y prebendas. Por el contrario conseguir los 2/3 necesarios para aprobar leyes de carácter orgánico que profundicen en el desarrollo conceptual y estructural de la no aprobada Constitución Bolivariana se antoja un imposible.

Sin embargo la correlación de fuerzas en la Asamblea Nacional no se corresponde proporcionalmente con el apoyo popular al chavismo y el proyecto de gobierno debido al modelo electoral basado en circuitos electorales territoriales. La computación unitaria de votos arroja un empate técnico entre el PSUV (5.4 millones de votos) y el MUD (5.3 millones de votos).

 

Los resultados de diferentes tipos de elecciones (presidenciales, regionales, parlamentarias) no son estrictamente comparables. Sin embargo, dados los niveles de politización y de polarización de la población venezolana, en estos últimos años todos los procesos electorales han estado dominados por una lógica de enfrentamiento nítida entre una opción del gobierno y una opción de la oposición. Tiene por ello sentido comparar los desplazamientos en el voto popular que han ocurrido en los últimos tres procesos electorales para representación político-institucional: las elecciones presidenciales del 2006; las elecciones regionales del 2008 (alcaldes y gobernadores) y las elecciones parlamentarias de este año. En las elecciones presidenciales del año 2006, Chávez le ganó al candidato de la oposición, Manuel Rosales, en cada uno de los 23 estados del país y en el Distrito Capital. En las elecciones regionales del año 2008, la oposición ganó las elecciones de gobernadores en cinco estados, entre ellos los tres estados más poblados del país: Zulia, Miranda y Carabobo. Ganó igualmente las elecciones de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. En las elecciones parlamentarias de este año, el gobierno ganó en dieciséis estados, mientras que la oposición ganó en siete estados y, por pocos votos, en el Distrito Capital. Sin embargo, mientras los dieciséis estados ganados por el chavismo representan el 46% de la población, los ocho estados ganados por la oposición representan el 54%.

 

Podemos así constatar un deterioro del apoyo popular hacia el PSUV que identificamos en el no desarrollo y profundización de las famosas tres erres que tras la derrota en el 2007 de la Constitución Bolivariana formuló el presidente Chávez: revisar, rectificar, reimpulsar.

 

Selección de candidatos. Aunque hubiera un proceso de primarias supuestamente democrático y abierto constatamos como en muchas regiones se impusieron candidatos mediáticos de las estructuras partidarias en contra de líderes comunales. Este hecho confronta con las consignas chavistas de tipo “todo el poder para el pueblo” alejando al PSUV de su base social. Además se constata una carencia formativa muy relevante en los supuestos líderes del proceso revolucionario, tanto a niveles ministeriales como regionales y locales con el riesgo que ello conlleva de crear monstruos burócratas, arribistas, pequeño-burgueses de nueva clase que la oligarquía monopolista utiliza para derechizar el voto de las clases populares.

 

Gestión pública y liderazgo unipersonal. Otra de las grandes preocupaciones que enfrenta el proceso progresista, revolucionario, anti-imperialista y bolivariano es la nula capacidad de creación de cuadros capaces de liderar el proceso en ausencia o compañía de la figura del presidente Hugo Chávez Frías. Si bien en otras elecciones regionales este se apartó de la campaña electoral en estas parlamentarias pudimos observar como Chávez abanderó la campaña relegando a segundo plano mediático a los candidatos oficiales. La causa subjetiva se debe a la constatación de que Chávez tiene más arraigo popular que cualquier otra figura del PSUV. La causa objetiva es la mala gestión pública que durante estos últimos años han desarrollado tanto estructuras gubernamentales como locales. La inseguridad, los cortes de luz, la mala gestión del agua, la recolección de basuras, el estado de las calles, desabastecimiento, la inflación, la captación partidista de las instituciones públicas frente a la gestión público-popular de lo público son graves errores de gestión política que han pasado una ardua factura a la relación entre el PSUV y su base social.

 

Logros del gobierno bolivariano. Y son precisamente esos graves errores de gestión pública que citábamos antes los que solapan los grandes logros del gobierno bolivariano desde 1998 hasta el día de hoy en materia de salud, seguridad social, educación, soberanía alimentaria, empoderamiento de la sociedad civil, reducción de la brecha en materia de desigualdad social, acompañamiento y apoyo de otros procesos progresistas, democráticos y anti-imperialistas… La derecha mediática venezolana acompañada por sus socios imperialistas no dudan en maximizar los errores e invisibilizar los logros y avances del proceso y para ello no solo cuentan con gigantescos aparatos de telecomunicaciones sino además con el soporte económico de las transnacionales interesadas en el expolio y explotación de los recursos naturales y fuerza de trabajo de los venezolanos y venezolanas (80 M$ fueron inyectados en estas últimas elecciones a través de “ONGs”).

 

Se debe abrir entonces a partir de ahora y hasta las elecciones del 2012 un proceso de reflexión interna en el seno del PSUV de crítica y autocrítica que se encamine hacia lo externo y en como subsanar los errores cometidos en el pasado. Si a partir de ahora perdura el inmovilismo y el discurso triunfalista post-electoral que hemos escuchado de dirigentes del PSUV el fracaso en las presidenciales del 2012 está asegurado, no se pueden obviar los objetivos cambios de coyuntura y se debe trabajar desde lo creativo para encontrar nuevas tácticas que nos encaminen hacia los fines revolucionarios. Y en este contexto sólo hay dos caminos posibles: o bien poner coto al proceso de cambio que lo acorrale en la reforma del modelo organizativo sin ahondar en las causas estructurales que conducen a las desigualdades sociales o bien profundizar en el proceso democrático y anti-imperialista revolucionando las estructuras clásicas de poder que faciliten un nuevo paradigma productivo, para ello la conquista de la hegemonía-cultural es indispensable, dar la batalla ideológica que sirva de nexo irrompible entre la organización política y su base social.

 

“La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino.”

Simón Bolívar

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